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El Levantamiento de Varsovia 1944 - 1 parte

COMIENZO DE LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL
El 1 de septiembre de 1939, cumpliendo el pacto germano-soviético, llamado Ribbentrop – Molotov y firmado una semana antes, en el que se acordaba el reparto de Polonia entre los firmantes, el Tercer Reich ataca a la República de Polonia por tierra, mar y aire. Empieza la segunda guerra mundial.
El 3 de septiembre, Francia y Gran Bretaña, que en su día habían firmado sendos tratados de alianza con Polonia, declaran la guerra a Alemania, sin embargo no emprenden ninguna acción bélica.  A pesar de su heroica resistencia, las tropas polacas son derrotadas por las fuerzas alemanas que avanzan rápidamente.  El 7 de septiembre los alemanes llegan a las afueras de Varsovia, pero gracias a la abnegación de los habitantes de la capital que luchan en unas improvisadas barricadas, el primer ataque de los tanques alemanes es detenido y a las tropas invasoras les resulta imposible tomar la ciudad sobre la marcha.
El 17 de septiembre, la Unión Soviética une su ataque a la agresión alemana, infringiendo los tratados bilaterales con Polonia: “Si en Polonia ya no hay gobierno, tampoco hay pacto de no agresión alguno”, fueron las palabras que oyó el embajador de Polonia en Moscú.  El ataque soviético sella la derrota de Polonia. Las autoridades polacas emiten una directiva en la que ordenan evitar la lucha contra el Ejército Rojo excepto los casos de defensa propia; tampoco reconocen el estado de guerra entre Polonia y la Unión Soviética. En vista de la proximidad del enemigo, en la noche del 17 al 18 de septiembre, el gobierno polaco sale de Varsovia con destino a Rumania. 
Poco después del ataque soviético, caen los últimos puntos de resistencia: Varsovia (28 de septiembre), Modlin (29 de septiembre), Hel (2 de octubre). La última unidad regular del Ejército Polaco bajo el mando del general Franciszek Kleeberg se rinde cerca de la localidad de Kock el 5 de octubre de 1939.
Empieza  una cruel ocupación alemana. De acuerdo con el pacto firmado el 28 de septiembre, los dos ocupantes se reparten el territorio polaco, ocupando prácticamente la mitad cada uno. El 12 de octubre los alemanes crean el “Gobierno General para los territorios polacos ocupados”, que son 98.000 km2 divididos en cuatro distritos. Los soviéticos incorporan los terrenos ocupados a las Repúblicas Soviéticas de Ucrania y Bielorrusia.  La región de Vilnius es entregada a Lituania y un trozo de los Cárpatos, a Eslovaquia.
Ambos ocupantes emprenden la política de exterminación de las élites polacas. Desde los primeros días se planifican y realizan con precisión deportaciones, desplazamientos, persecuciones de todo tipo, vejaciones administrativas y ejecuciones.  Se confiscan los bienes de los polacos.  Aparecen dramáticas dificultades de aprovisionamiento, que amenazan la existencia biológica de la nación.  Los delitos más insignificantes son castigados con pena de muerte, cárcel o campo de concentración. El primer campo de concentración, Stutthof, fue creado en el mismo año 1939, luego fueron abiertos los campos de Auschwitz-Birkenau (1940), Majdanek (1941), Płaszów (1944) y otros.
Se quiebra el orden social y moral existente. Se prohíben los programas polacos de enseñanza en las escuelas. Se reduce al mínimo cualquier enseñanza polaca en los territorios ocupados por los alemanes. Los soviéticos intentan guardar las apariencias e inicialmente dejan que el polaco sea la lengua vehicular en las escuelas, sin embargo implantan un feroz adoctrinamiento comunista. Se extiende el fenómeno de la delación.
En los territorios ocupados por los alemanes se persigue de manera especial a los judíos. El ocupante los encierra en guetos, el primero de los cuales fue creado en octubre de 1939 en Piotrków Trybunalski. El segundo fue constituido en Lódz en 1940 y en octubre del mismo año, en Varsovia.  Desde diciembre de 1941 los alemanes asesinan sistemáticamente a los judíos en los campos de exterminio de Chełmno, Sobibór, Bełżec, Treblinka y Auschwitz-Birkenau.
En los territorios de la República de Polonia ocupados por la Unión Soviética los agresores llevan a cabo la política de creación de antagonismos entre las diferentes naciones, provocando hábilmente conflictos entre los ucranianos, judíos, bielorrusos y los polacos, tratando a éstos como elemento enemigo desde el punto de vista ideológico. 
 En los años 1939 -1940, en los territorios sometidos a la doble ocupación se forma el Estado Clandestino Polaco. Lo conforman: la Unión para la Lucha Armada [Związek Walki Zbrojnej], transformada en febrero de 1942 en el Ejército Nacional [Armia Krajowa, AK], la administración clandestina dirigida por el Delegado del Gobierno Polaco en el Exilio en el País y un grupo de partidos políticos (que desde enero de 1944 se denomina Consejo de Unidad Nacional  [Rada Jednosci Narodowej].
 

 Varsovia antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial (fuente: Muzeum Powstania Warszawskiego)


VARSOVIA 1939
Las primeras bombas alemanas caen sobre Varsovia en el momento del comienzo de la guerra.  Los bombardeos de la capital duran todo el mes. El 17 de septiembre se incendia el Castillo Real [Zamek Królewski]. El bombardeo más fuerte tiene lugar el 25 de septiembre.  Participan en él 350 aviones. Sobre Varsovia caen casi 630 toneladas de bombas destructivas e incendiarias. En la ciudad se declaran más de 200 incendios. Arden los edificios públicos, iglesias, bloques de viviendas y hospitales, a pesar de estar marcados con el signo de la Cruz Roja. Durante el asedio en septiembre de 1939 las bombas destruyen el 12 por ciento de las edificaciones de Varsovia.  El 27 de septiembre se toma la decisión de abandonar la lucha, debido a la dramática situación de la población civil.  Al día siguiente Varsovia se rinde.
 
LA VIDA COTIDIANA (OCUPACIÓN ALEMANA)
Desde los primeros días de la ocupación alemana, la población polaca se encuentra en una situación material muy dura. A consecuencia del cambio de moneda, la gente pierde la mayor parte de sus ahorros de antes de la guerra. Los salarios son muy bajos y no guardan ninguna proporción con los costes de vida. Aparece el “mercado negro”, donde los precios son aún más altos. Las autoridades alemanas introducen el racionamiento de alimentos.  La política del ocupante produce la permanente desnutrición de los polacos, condenados a unas raciones calóricas casi tres veces más bajas de las necesarias. A consecuencia de ello, cae el número de nacimientos y se multiplican las enfermedades infecciosas. 
 
TERROR EN VARSOVIA
Varsovia, como capital y la ciudad más grande (casi 1.300.000 habitantes en 1939), es el símbolo de la resistencia y el centro de actividad de las organizaciones clandestinas. Por tanto, se convierte en el principal objetivo de los ataques alemanes. En la ciudad y en los alrededores se multiplican las detenciones, ejecuciones y asesinatos en masa. Solamente desde finales de 1943 hasta el verano de 1944 fueron asesinados unos 43.000 polacos, sobre todo personas pertenecientes a las élites de la nación. Las redadas en las calles crean un ambiente de amenaza permanente. Desde octubre de 1941 la población judía tiene prohibido abandonar el gueto y los polacos no pueden prestarles ayuda bajo pena de muerte.
 
EL GUETO
Desde el otoño de 1939 las autoridades alemanas de ocupación ejercen un terror especial hacia los judíos. Les obligan a llevar un brazalete con la estrella de David. Les prohíben cambiar de residencia y utilizar el transporte público.  Confiscan las empresas judías. Crean guetos, barrios cerrados donde aíslan a la población judía y de dónde no se puede salir bajo pena de muerte. El primer gueto es creado en octubre de 1939 en Piotrków Trybunalski. El gueto más grande fue creado en octubre de 1940 en Varsovia.  En un espacio muy reducido de la ciudad fueron hacinadas unas 450.000 personas.


El Gueto de Varsovia (fuente: Narodowe Archiwum Cyfrowe)


LA VIDA COTIDIANA EN EL GUETO
Las raciones de alimentos en el gueto son mucho más pequeñas que fuera de sus muros. Los judíos mueren de hambre masivamente. El hacinamiento de miles de personas en un espacio pequeño y pésimas condiciones sanitarias causan una gran mortandad.  Los alemanes castigan con la muerte a los que ayudan a los judíos. A pesar de ello, algunos polacos valientes tratan de salvar a los judíos, ocultándolos y proporcionándoles alimentos. Desgraciadamente, también hay quienes los chantajean o entregan a los alemanes.


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