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Wrocław:un campo salvaje minado de vanguardia. Wroclaw: Capital Cultural Europea en 2016

Wrocław:un campo salvaje minado de vanguardia. Wroclaw: Capital Cultural Europea en 2016

Wrocław: un campo salvaje minado de vanguardia
por Inés R. Artola

Volvemos a retomar el curso, el pulso de la escena del arte polaco desde Varsovia. Volvemos, también, al Museo de Arte Contemporáneo de la capital, la Galería Zachęta. Esta vez con una exposición colectiva que muestra la trayectoria artística de una ciudad de la que se hablará mucho en breve: Wroclaw (Breslavia), que en unos meses será la Capital Cultural Europea junto a San Sebastián. Y es que Breslavia es una que más relevancia ha tenido y tiene en el desarrollo artístico del país, por lo que merece la pena acercarse a ella ya antes de 2016.


Dzikie Pola (Campos salvajes) es el acertado y violento título de la muestra. Breslavia, como afirma la escritora Olga Tokarczuk, es una ciudad que “murió y resucitó hace setenta años. La caída de la ciudad en la primavera de 1945 es al mismo tiempo su comienzo”. Es definida agudamente por la autora como una suerte de palimpsesto, esto es, un libro en el que se escribe un nuevo texto, impetuoso y revelador bajo el cual se visualiza un antiguo texto, casi ilegible en la actualidad. En ese campo salvaje, en ese palimpsesto, se sitúa esta exposición que nos cuenta la historia de la vanguardia de Breslavia, desde los años sesenta hasta la actualidad.


Dorota Monkiewicz, directora del Museo de Arte Contemporáneo de Wrocław y comisaria de esta ambiciosa exposición explica que “no se trata de buscar a la fuerza lo local porque el arte que crearon Grotowski o Wajda, era completamente universal. La escena artística que se inició en Breslavia era tan potente que se volvió un punto de partida para sí misma, sin necesidad de la ayuda del centro”. Efectivamente, estos apellidos todos los conocemos más allá de la frontera. Y no son los únicos, de allí también proceden voces tan personales y carismáticas como la performer y fotógrafa Natalia LL, el punzante poeta gráfico Stanisław Drożdż, o los inconfundibles grupos Luxus y Alternatywa Pomarańczowa (“Alternativa naranja”). Huellas que pisan profundo, que permanecen en la memoria, que surgieron de ese campo salvaje y lo minaron de vanguardia 


Siete salas, más de cuatrocientas obras entre instalación, video arte, escultura, pintura, ilustración, música, documentación performativa, arquitectura, urbanismo, y  la historia de un microcosmos que se creó a sí mismo con una pulsión arrolladora, la misma que nos invade cuando recorremos las salas de Zachęta colmadas de voces, de gritos, de silencios perturbadores y guiños de humor y esperanza.


Un recorrido cronológico que arranca en los sesenta de forma impetuosa, en tres fenómenos: el teatro de Grotowski, la galería “Bajo la Mona Lisa” fundada por Ludwiński –catalizadora de la escena artística más vanguardista y punto de referencia indiscutible- y la poesía concreta de Drożdż. Los años setenta son recordados especialmente por el Simposio de Artes Plásticas en el que se afianzaron las raíces del arte conceptual. Años en los que los artistas entablan diálogo con creadores extranjeros, al otro lado del telón de acero. Es el momento en el que el arte traspasa fronteras, sale a la calle. Se abre, además, a corrientes reivindicativas, como la pionera Natalia LL que en el año 78 inaugura la primera exposición de arte feminista en Polonia. Junto a esta oleada de innovación, no queda atrás tampoco la aportación cinematográfica, tanto desde el punto de vista de los autores que proceden de esta ciudad como del protagonismo del espacio como escenario para diferentes, controvertidas y trascendentes producciones. Baste recordar aquí a Agnieszka Holland o Andrzej Wajda como los apellidos más reconocibles dentro de una pléyade de brillantes creadores.


El Estado de guerra del 81 da un viraje a la escena artística del país. Una nueva generación de artistas quiere acercarse a la sociedad, casi sacudirla, y emplear el arte como instrumento de movilización en tan convulsos tiempos. Tal y como dicta una de las ilustraciones de Pawel Jarodzki (fascinante dibujante e ilustrador, fundador del mítico grupo Luxus) “Tylko sztuka cię nie oszuka/ In art we trust”. Junto a Luxus y su imparable actividad como artistas en performance, instalaciones, acciones y con su propio fanzine, se mezclan las artes, la irreverencia, la explosión del arte pop en un contexto paradójico, la música rock, las manifestaciones y esa joven generación que dio el primer paso al frente hacia la democracia. Sin olvidar a Pomarańczowa Alternatywa con Major Fidrych a la cabeza: los enanitos de capucha naranja que invadieron calles con sus acciones, que dejaron su sello estampado en las ciudades que les vieron pasar, que hablaron sin tapujos de política derramando arte, color naranja (el color de la valentía) en uno de los momentos más grises de la historia del país.


Llega así al momento actual: últimas tendencias, nuevos medios, jóvenes creadores. No falta de nada. Solo nos asalta irremediablemente a la cabeza una pregunta paradójica: ¿serían aquellos (los artistas anteriores) más vanguardistas que estos (los actuales)? La pregunta queda en el aire, la respuesta vendrá con el tiempo. Y esta exposición, sin duda, queda retenida en la memoria.

 

 

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