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Warsaw Galery Weekend 2015

Warsaw Galery Weekend 2015

Periplo 2015 por las galerías varsovianas: hilvanando exposiciones

por Inés R. Artola

Hace un año inauguramos el apartado artesvisuales.pl con el Warsaw Galery Weekend, así que para celebrar la décima reseña volvemos a una de las convocatorias de mayor relevancia en la escena artística varsoviana. 22 galerías, decenas de actividades paralelas, un fin de semana lleno de arte, conciertos, performances, encuentros e incluso desayunos. Galerías con solera, espacios recién estrenados. Al pie de la calle, en pisos altos o en casas escondidas. Pero como de todo no se puede hablar, este año nos centraremos en cuatro de las exposiciones que más nos han llamado la atención y que, curiosamente -a efectos retroactivos y prácticamente subsonscientes- pueden hilvanarse en cierto sentido a pesar de su variedad. Ahora verán por qué.


Por ser cronológicos (no es mal enciclopédico, se trata de una mínima estrategia narrativa para que sientan la acción y el transcurrir de parte del fin de semana) el mismo viernes que daba entrada al “fin de semana de las galerías”, a las seis de la tarde, la galería Pola Magnetyczne en el distrito de Praga acogía al público con una peculiar inauguración: un concierto de Emil Cieslar para órgano de colores y conjunto instrumental. Proyección de sonidos y colores, formas geométricas, gradaciones, fundidos, casamiento de ondas sonoras y lumínicas. Hubo varios pases para los curiosos que subían a la primera planta de esta casa en donde se encuentra la galería atraídos por su singular emplazamiento y propuesta. La sinestesia como fenómeno descubierto en el XIX pero que ahonda sus raíces siglos antes, el caso de decenas de artistas en diversas épocas y geografías, las anécdotas, asociaciones, curiosidades que despliega todo esto envolvieron las conversaciones durante los descansos. Arte, música, historia, casos de “dislocación” de los sentidos (sonido donde hay color, viceversa y otros casos similares), ciencia en tanto que acercamiento a los fenómenos de las ondas de luz y sonido al tiempo que del análisis de la percepción del ser humano. Un ambiente muy revelador que abrió el apetito para un fin de semana que se prometía repleto de encuentros y rincones inspiradores.


Al día siguiente, sábado por la mañana, la galería Lokal 30 en pleno centro de Varsovia, acogía una exposición de Robakowski e invitaba al público a uno de sus ya difundidos desayunos en los que poder hablar con el artista mientras de toma un té, se prueba un delicioso hummus casero –entre otras delicias matinales- y se contempla la exposición. Robakowski, “de profesión anarquista” como versa la entrada al texto de la exposición, es uno de los artistas más míticos e influyentes en el campo de la fotografía y la videocreación en Polonia. En la exposición se mostraban vídeos recientes, como Piegi (“Pecas”, 2014) un monólogo del autor frente a la cámara fija en primer plano contando la historia y el trauma de sus pecas en la infancia (gracioso fue el encuentro y conversación del artista con un grupo de niños precisamente en esta sala viendo este vídeo) y de inéditos vídeos de los años 80 sobre la colaboración de Robakowski con el mítico grupo de punk Moskwa. Justo la sala de entrada de la galería que daba la bienvenida al público se encontraba repleta de televisores antiguos, en pedestales. Música punk escondida en los auriculares. Una sorpresa muy energética para completar el desayuno. Un discurso que, si no cita directamente, coquetea también en el campo científico al apelar de modo directo a la energía biológica y mecánica del hombre para despertar del letargo. De modo que es posible hilvanar esta muestra con la anterior, no sólo en cronología de acontecimientos, sino también en música y cierto regusto científico. Las connotaciones políticas queda de sobra mencionar ¿o no?, ¿acaso no sería necesario (y bienvenido) retomar cierto anarquismo que ahora parece adormecido en el país que vio nacer a la mismísima Rosa de Luxemburgo?...


Y si de ciencia hablamos de modos diversos y más o menos directos, también es necesario recordar la exposición mostrada en Lookout Galery, en pleno corazón del barrio de Mokotów. Fotografías de Diana Leonek en el que el contraste entre civilización industrial y ser humano remite a los orígenes animales del hombre y la caída del antropocentrismo. La exposición Yesterday I met a really wild man exhala las teorías posthumanistas combinando fotografía y muestras reales tomadas del museo de antropología de Varsovia. Un trabajo de colaboración entre ciencia y arte que ya Leonek lleva años practicando (como en su última muestra para el laboratorio del museo de arte contemporáneo Zamek Ujazdowski de la capital) poniendo el dedo en la llaga en ese supuesto origen del hombre, su cuestionamiento y toda la marea de pensamiento que desencadena. El choque con la industria en fotografías que muestran de forma desoladora al ser humano: frágil, desnudo, descubriendo en mitad de paisajes desérticos imponentes construcciones industriales, tótems oxidados que relegan al hombre de un puesto que antes parecía incuestionable y que ahora, sin duda, ha de ceder, en sus más remotos pasados tanto como en su futuro inmediato. Instantáneas muy cuidadas que posicionan a dos mundos en sus antípodas, que releen los orígenes con ciertos guiños –queremos ver aquí- a ese revelador 2001 de Kubrick.


Sigamos. Continuamos hilvanando, seguimos cuestionando esta posición del hombre. Nos desplazamos ahora hasta la galería Raster a ver la exposición monográfica de Olaf Brzeski cuyo título, Megalomania, nos lleva de nuevo a esa reflexión en torno al hombre, su centro/no centro, su grandeza/pequeñez. Un término usado, además,  en el lenguaje específico médico y del que ya Freud incluyó en su discurso. De nuevo lo científico asoma entre las rendijas del arte. Las barreras se disuelven, al tiempo que el hombre. Reminiscencias surreales que emanan de la obra de este artista que se mueve tanto en el campo de la escultura, como la instalación y el vídeo. En Raster, Megalomanía presenta una serie de objetos/obra cargados de doble significado: formas que aluden a objetos con materiales de otros, espejos cortados con bisturí que emulan pequeños brotes de agua surgiendo de las ventanas de la galería en un efecto casi alla Magritte. Un recorrido evocador e íntimo. El encuentro con uno mismo, con el espejo, los objetos, el agua, el origen.


Cerremos con un contrapunto, con una de las exposiciones que más llamó la atención de público y críticos. La propuesta de la galería Propaganda con obras del dúo de artistas compuesto por Marek Kijewski (fallecido e 2007) y Malgorzata Malinowska, estaba compuesta por obras que chocan por la dulzura –literal- de los materiales y la crudeza de los temas. Entre algodones y gominolas hiriendo las capas más subterráneas de la sensibilidad. Un cierto deje de Niki de Saint Phalle, de  choque entre la forma infantil dulce y la amargura de la edad adulta. Encuentros, desencuentros. Curiosidades. Ensamblajes de conceptos diametralmente opuestos.


Y mucho más pero, ya ven, el espacio se agota y no queremos que suceda lo mismo con su paciencia…

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