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Exposición monográfica de Franciszek Orłowski en el Centro de Arte Zamek Ujazdowski

Exposición monográfica de Franciszek Orłowski en el Centro de Arte Zamek Ujazdowski

Exposición monográfica de Franciszek Orłowski en el Centro de Arte Zamek Ujazdowski

“Aquí abajo todavía queda mucho sitio”…

por Inés R.Artola

Ven, pasa, hay sitio también para ti. Curiosea, participa, vive lo que yo he vivido. Quédate, hay espacio suficiente. Ponte en mi piel. Pongámonos en la de otros. Son los pensamientos que vienen cuando leemos esta sugerente frase, título de la exposición monográfica de Franciszek Orłowski en el Centro de Arte Contemporáneo Zamek Ujazdowski de Varsovia. Palabras que ya nos revelan mucho de su autor, un artista con una sensibilidad fuera de lo común, que desafía los límites, rompiendo barreras interpersonales, participando directamente, implicándonos al final a todos. Y es que, el contacto directo con el otro es casi un leit motiv en la obra de Fransiszek Orłowski; un intercambio indispensable para cerrar la cuadratura del círculo de un mensaje que no es ni directo ni encriptado, que contiene finas capas entre lo sensorial y lo conceptual, que habla de lo social y lo político, tejido –literalmente- con sutiles hilos que enganchan pedazos de realidad. Por eso nos invita a pasar, con la tranquilidad que nos queda sabiendo que hay espacio. Para todos.


Nos recibe con una tienda de campaña. Fabricada a mano, con pedazos de ropa de vagabundos que fue reuniendo a lo largo de varios años. Orłowski advierte cómo el atuendo del mendigo cumple una función que va más allá de lo que es, mera ropa; es mucho más, más que una segunda piel; es todo lo que posee; es su morada. Un espacio habitable, con la calidez de varias decenas de casas portables, de historias, vidas, calles. Un hogar que, sin embargo, cuesta al tiempo penetrar por la barrera olfativa. El olor…¿de la realidad?


 Junto a este objeto instalación (“Proyecto 0”) vemos la documentación audiovisual del propio artista intercambiando su ropa con otro vagabundo. De pies a cabeza. Un gesto que desafía, a pie de la calle, las barreras de cualquier tipo de jerarquía para llegar a lo esencial haciendo un trueque de igual a igual, pasando la historia de un hombre a otro. La piel del otro. Pocałunek miłości (“Beso de amor”) es el título de este proyecto que traspasa las barreras de todo tipo. Más adelante, un vestuario de cortinajes con similar procedencia; sus formas redondeadas, sus telas abiertas en espera de que alguien pase, el atrayente espejo interior nos llaman a pasar, a enfrentarnos con el hedor, ¿o no será con nosotros mismos?


El oído es otro de los sentidos a los que se llama en el trayecto de la exposición. En concreto el de la campana insonorizada en una iglesia en Poznan. Cubierta de tela, enmudecida, solo su chirriar provocado por el insistente movimiento queda presente. Un chirriar que se torna sórdido, que rechina, literalmente. La inhabilitación de la llamada al exterior. La concentración del objeto en sí.  Serce (“Corazón”), es una de las obras más sencillas y conceptuales de la muestra. Su sonido envuelve todo ese “abajo” del castillo Ujazdowski, hasta fundirse con el sonido de la sala contigua, hipnotizador hasta lo casi aterrador. Nos asomamos a una sala ciega con la proyección Mizukiri, realizada durante una residencia del artista en Tokio. Si no leyéramos previamente la información podríamos pensar que se trata de un vídeo manipulado. Pero no es así, son los interiores de un colosal edificio bajo tierra realizado por el gobierno tras la catástrofe del Tsunami. Los dos chicos que aparecen en él, jugando con eterna paciencia un alegórico juego sirviéndose de piedras en charcos de agua, nos dan la sensación de ser miniaturas que danzan ensimismadas siguiendo el recorrido del guijarro en un colosal edificio diseñado para seres cincuenta veces superiores en tamaño. Exquisitez poética encerrada en un contenedor ciclópeo de hormigón. La fragilidad del ser humano.
“Acupuntura” es el último trabajo de Franciszek Orlowski, realizado expresamente para esta exposición. Un vídeo que registra la actividad de dos instituciones educativas aparentemente muy diferentes: un taller de escultura y una escuela militar. Las secuencias que graban procesos completos de aprendizaje, terminan fundiéndose en un inquietante deje bergmaniano. La creación / destrucción del ser humano como un binomio inherente a las personas. La manipulación, cosificación de la figura a la que luego contemplar como si fuera real, …o a la que disparar como si realmente viviera. Las dos terribles caras de una misma moneda.


Y con una moneda, precisamente, queremos terminar. Aquella que dejó el artista en circulación en Londres con microfotografías en su interior allá por 2010 y que debe continuar con su impredecible deambular de unas manos a otras. Un destino que no se puede controlar, un camino que lo van surcando manos, cientos de historias, a diario. Un tráfico que no nos hace pensar que su contenido vaya más allá del irrisorio valor adjudicado de un centavo. Los tumbos de un objeto que merodea sin poder dirigir sus movimientos, como la mayoría de los seres humanos en el mercado actual.
Los trueques literales y metafóricos que efectúa Orłowski, a escala individual o a gran escala, buscan un intercambio que se vuelve símbolo, que traspasa una fragilidad casi imperceptible, que nos posiciona o descoloca. Que, sin duda, dejan huella. Compromiso social y crítica política en un discurso cargado de lírica,  que habla directamente bajo la pátina de una extrema sensibilidad participativa.


 Viendo, escuchando, deambulando, oliendo, sintiendo, pudiera parecernos que todos estos sentidos y los miles de bifurcaciones conceptuales que se despiertan, nos las brinda un artista ya de cierta edad. Cuesta creer que el autor sea un joven que acabe de traspasar la treintena en cuya trayectoria –que aún no sobrepasa la década- encontramos tan agudos proyectos que nos marcan, directamente, como individuos y seres sociales. Enhorabuena, pues, al artista por una monográfica más que merecida y al comisario por un trabajo que, se percibe, en una misma sintonía de sensibilidades en el espacio expositivo.  Ese “abajo” donde aún queda mucho sitio al que, con placer, hemos descendido.

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Dirección:

  • Centrum Sztuki Współczesnej Zamek Ujazdowski 00-467 Warszawa, ul. Jazdów 2, tel. +48 22 628 12 71-73

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