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El Museo Polin: un antes y un después en Varsovia

El Museo Polin: un antes y un después en Varsovia

El Museo Polin: un antes y un después en Varsovia

Por Inés R. Artola

Premiado recientemente por el prestigioso Eurobild Awars, el impresionante y magnífico edificio del museo Polin, dedicado a la historia de los judíos polacos, hace gala de una arquitectura que nada tiene que envidiar, o más bien, debiera formar parte de los edificios museísticos del mundo en el que no solo el continente sino el propio contenedor es ya de por sí una obra de arte. Ubicado en el corazón del antiguo gueto de Varsovia, acoge al visitante con un espacio diáfano y sinusoidal. Elegante e imponente, su diseño marca una nueva etapa en el urbanismo de la capital polaca.
Su funcionamiento es igualmente modélico, con una continua actividad y dinamismo en su programación: conciertos, conferencias, talleres de niños, encuentros, proyecciones de cine, festivales. Un jugoso programa que invita cada vez a más público, del lugar y de fuera,  a pasar por allí y acercarse a la cultura judía, de tanto calado en el país y en la historia de la humanidad.
De su exposición permanente, situada en la planta baja, no se puede salir indemne. Un recorrido por la historia del pueblo judío en Polonia contado mediante un laberinto de escenografías que representan todas las épocas, que nos trasladan con sus documentos, decorados, paneles, música, a cada uno de los momentos allí vividos, desde los primeros asentamientos hasta el Holocausto. Habitaciones, calles, trenes, sinagogas, diferentes espacios que nos sumergen y despiertan el interés hacia esta cultura tan trascendente para la historia.
En este enclave tan espectacular, la exposición temporal que alberga la zona alta no podría estar a menos nivel. Frank Stella, reconocido pintor norteamericano a quien solo en 2015 la ciudad de Nueva York le ha rendido ya tres retrospectivas en importantes museos, es el artista protagonista en el museo de Polin desde principios de año y hasta junio. Un acontecimiento que no ha pasado desapercibido ni en los medios ni en la propia ciudad. En los carteles que anuncian la exposición podemos leer “La estrella del arte norteamericano por fin en Polonia”, revistas como Art&Business presenta en su portada el titular “Frank Stella, en Nueva York y en Varsovia”. Son solo dos ejemplos de la huella que está dejando una exposición que abre sus puertas al arte internacional en un espacio que, como ya hemos dicho, es de una calidad también internacional. Una gran ocasión que esperemos siembre precedente.
El pretexto más que fundamentado de la muestra es una serie de pinturas y relieves inspirados en las arquitecturas de sinagogas polacas desaparecidas durante la IIGuerra Mundial pero rescatadas escrupulosamente por el matrimonio formado por Maria y Kazimierz Piechotki en su libro “Sinagogas de madera” (publicado en 1959). Libro que recibió el propio Stella de Richard Meier en los años 70 y que inspiró para realizar una serie de relieves policromados sobre cada una de las sinagogas en él recogidas. Un punto de partida que establece la fusión perfecta entre ambas temáticas, ambas caras de la moneda de la muestra.
Comisariada por Artur Tanikowski, esta exposición establece así un diálogo entre el trabajo de estos arquitectos graduados en la Universidad Politécnica de Varsovia y el pintor norteamericano. Para recibir al visitante encontramos las declaraciones en primera persona de Stella hablando sobre esta serie de pinturas y relieves por un lado y, por el otro, de Maria Piechota sobre el trabajo que realizó durante tantos años junto a su marido y que permitió, no solo que a nuestros días llegara este patrimonio sino que inspirara a un artista de la talla de Frank Stella. Vídeos que nos introducen en un curioso diálogo entre la tradición y la modernidad, entre diferentes disciplinas y países, conjuntado de modo que todo se torna universal.
Un total de 38 trabajos de Stella pertenecientes a diferentes colecciones internacionales dialogan y se fusionan con la documentación sobre las sinagogas desaparecidas. Recreación y realidad en debate continuo. Cada una de las salas está dedicada a uno de las sinagogas y porta el nombre de su localización. Bocetos, cuadros, relieves en diferentes formatos de Stella se exponen junto a los planos y fotografías minuciosamente recopilados por los Piechotki.
La madera como material protagonista indiscutible de las sinagogas polacas se traslada a los relieves de Stella en diversas formas abstractas (ese movimiento que atravesó de Moscú a Berlín, como dice el propio artista) y hace eco en la adaptación del espacio expositivo. No en vano, en esta adaptación ha participado el joven y genial artista Jan Mioduszewski cuya obra (esculturas e instalaciones que realizan curiosos trampantojos)está realizada precisamente en madera y al que desde aquí recomendamos encarecidamente.
Un trabajo excelente, el de todos. Asombrosa la compilación realizada por el matrimonio polaco, deliciosa la interpretación del pintor, genial el modo de presentarlo por parte del comisario. Todo, en un espacio inmejorable. Lugares que se abren con formas laberínticas, que despiertan la curiosidad del visitante/paseante, estancias que acogen microcosmos específicos, atrayentes. En resumidas cuentas, una exposición formidable en un espacio impresionante. Visita obligatoria, por decirlo en solo dos palabras.

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