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Warsaw Gallery Weekend 2016

Warsaw Gallery Weekend 2016

Otoño dorado sobre fondo negro
por Inés R. Artola 

Volvemos desde Varsovia, un año más. Como siempre, el tercer viernes de septiembre arrancaba con la ya cita obligatoria de Warsaw Gallery Weekend. El termómetro, obediente al mirar el calendario, bajó la temperatura para recibir al otoño justo ese mismo día. Todo conjugaba y conjuntaba: los primeros abrigos y las hojas secas. Todo, menos algunas manchas negras repartidas por la ciudad pues la “protesta en negro” se mantuvo  firme  el fin de semana completo. Reivindicación mediante el no-color por la igualdad de género, y algún que otro asunto peliagudo más en torno suyo…

Nos tomamos aquí la licencia, creo que bien justificada, de iniciar entonces el recorrido por lugares con propuestas femeninas. En la “Casa del Libro”, ese edificio comunista casi derruido rebosante de óxido encantador, la fundación Arton apostó por una exposición solo de mujeres, solo de vídeo. Proyectos en femenino, rotundos, que abarcan de la acidez crítica más explícita hasta la más sutil. Un reparto de lujo con Sanja Iveković, Natalia LL, Jolanta Marcolla, Lettitia Parente, Ewa Partum, Martha Rosler, Lisa Steele…una selección exquisita a prueba de los paladares más exigentes. El último cortrometraje de Karolina Breguła producido recientemente en Italia fue otra de las grandes y buenas sorpresas que nos trajo la Fundación de Arqueología Fotográfica. Fábula de tintes kafkianos con una mujer protagonista que vende la oscuridad a clientes que poco a poco van cediendo. Crítica en forma de metáfora. Inmersión en la fotofobia, esa que todos sufrimos ahora … Para quitarse el sombrero en buen gusto, calidad, decidido y convencido feminismo en esta joven e inteligente artista.

En la misma placita de la Fundación de Arqueología Fotográfica se situó temporalmente la galería Rodríguez de Poznan, que ha hecho su primera aparición en la capital con muy buen atino por parte de sus jóvenes propietarios. La galería (de nombre español por la procedencia de uno de ellos)  apostó por un solo artista y por una expresión artística que se echa en falta a estas alturas, digamos, cronológicas, estéticas y conceptuales: la instalación. Pep Vidal  con su trabajo How green was my Valley  nos hace reflexionar sobre la frágil línea que separa la intuición del cálculo, la impresión y su relatividad, todo lo que pueda contenerse en una esfera, una esfera gigante que para cubrir un campo de fútbol debiera repetirse más de setecientas veces. Una inmensidad abarcable, o no, dependiendo de qué signifique esa esfera. Conceptualismo y elegancia con la que esta joven galería ha marcado un muy buen contrapunto. Esperemos que repitan el año que viene y vuelvan a visitarnos. Hace falta aire fresco.

La Fundación de Arte Contemporáneo Polaco, ocupando la antigua sede de la Galería aTAK,  recibía con los neones de Wysocki que transformaban en rojo todo ese soportal monumental en pleno corazón de Varsovia (en frente, literalmente, del de Chopin) dando un tono inquietante, algo incómodo pero a su vez divertido. Clásicos del arte contemporáneo polaco unidos, no en forma pero sí en temática, esa auto ironía caústica que tan bien define el espíritu del país, desde los bordaditos corrosivos de Slavs and Tatars a la violenta sonrisa cosida bicolor de Jerzy Ryszard Ziemski.

Si nos vamos a las galerías, digamos, clásicas, por céntricas, historia y referencias, el Lokal 30 que tantas veces nos ha dejado con buen sabor de boca, esta vez falló en algo. Una exposición de tres artistas (Berendt, Juszkiewicz, Shadkovska) en la que era difícil encontrar el aglutinante por mucho que prometiera el título (El síndrome de Gaugin) de un terceto que daba como resultado más bien un monstruo de tres cabezas. La galería Raster trajo dos mundos y disciplinas bien distintas, la pintura de Rafał Bujnowski y la fotografía de Peter Puklus. Nos quedamos con el segundo, no solo porque la fotografía siga teniendo poca cabida (¿hasta cuándo?) en la escena artística de la ciudad, sino porque Puklus con sus imágenes aportaban un esteticismo no carente de contenido.

La galería Foksal por su lado, hacía tributo en su diminuto espacio, precisamente al espacio. Propuestas diversas en la que pudimos de nuevo disfrutar de una de las últimas obras de Kuba Bakowski y que tan solo hace una semana fue acompañada de la performance sonora del canadiense Peter Flemming, uno de los descubrimientos afortunados del mes. Sin duda Foksal sigue fiel  sus principios, esos que la pusieron en pie, que mantienen con buen criterio pero sin anclarse.

Nos dejamos en el tintero mucho más, pero se trata de pocos días, de 23 galerías y no es cuestión de atosigar. Por fortuna siguen abiertas la mayoría de las exposiciones para poder digerir todo este festín de arte en que también hay piezas de degustación, de crítica y compromiso. Si el arte es el único resquicio de libertad que le queda al hombre,  las galerías (más que los museos institucionalizados) son los escenarios que lo favorecen hoy día. Cita obligatoria, ya lo dijimos…

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