Institutio Polaco de Cultura Madrid
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Sputnik: “Territorios perdidos”

Sputnik: “Territorios perdidos”

Sputnik: “Territorios perdidos”
por Inés R. Artola


Hace unos 27 años se disolvió la Unión Soviética. Idas y venidas, tejes y manejes, han desmembrado a los países que de ella se desglosaron, que continúan sin tener resonancia, se mire por donde se mire. Como si no hubiera nada
¿Tierra de nadie? No, en todo caso muda, sin eco. Lejana por desconocida. O bien, “Territorios perdidos”, como precisamente han titulado la exposición monográfica del colectivo Sputnik en el Centro de Arte Contemporáneo de Varsovia del castillo Ujazdowski.
Reunidos desde hace ya una década con el objetivo  de documentar la realidad de estos parajes del Este y su destino a la deriva tras el 89, Sputnik viaja incansable, con cámara en mano, cosechando imágenes sin trucar: crudas, directas, a ratos desoladoras, a otros rozando casi la ternura. Un colectivo de fotógrafos procedentes de Europa Central y del Este (Andrej Balco, Jan Brykczynski, Andrei Liankevich, Michal Luczak, Rafal Milach, Adam Panczuk, Agnieszka Rayss) que trabajan sin descanso dándonos una visión cercana sobre esos territorios de los que ya casi nadie habla, pero que existen, respiran, acusan las reminiscencias de lo que fue, de lo que ahora parece querer ser borrado del mapa. Impregnan con ellas nuestras retinas. Calan hondo.
Los formatos fotográficos, modos de impresión y de exposición que emplean son variados, por eso no se puede decir que sensu sricto sea una exposición fotográfica al uso: grandes dimensiones en papel pegado, enmarcados imponentes o bastidores soportando imágenes descomunales en contraste con formatos de maleta que muestran la intimidad de rincones desahuciados con  chispas melancólicas. Lirismo -de harapos, de cicatrices, de bordados roídos- abandonado. Desposeídas de su autoría, muestran así la filosofía de funcionar como un solo organismo, a pesar de las evidentes multiplicidades en los puntos de vista tras el objetivo.
Como comentan en la entrevista publicada con motivo de la exposición, si bien cada uno presenta con total libertad el producto de sus viajes, el nexo común entre todos ellos estriba en la cercanía a la realidad post socialista es crucial: no se trata de relatar lo que otros ven desde fuera sino de una realidad que les roza tanto en su cotidianeidad como en sus raíces, en su experiencia vital. Algo que perciben en sus viajes y en el contacto con los protagonistas de sus fotografías. Es allí, con ellos, donde sienten esa proximidad que va más allá de las palabras, que muestra cómo por ejemplos Polonia y sus raíces, tantas veces extirpadas y removidas, se hallaba en dirección Este y ahora Oeste. Asfixiada, digamos, o como diría Gombrowicz “un país donde Este y Oeste se agotan mutuamente”.
Cuando, incluso en la Polonia inmediatamente anterior al ingreso en la Comunidad Económica Europea, todos miraban la emigración del Este al Oeste, Sputnik decidió fijar su atención en el recorrido inverso. También aquí llegan personas, también allí se quedan. Se teje un mapa complejo en el que parece que todos solo saben mirar a un lado, sin darse cuenta que se trata de un péndulo que va hacia ambos y cuyas consecuencias se resienten en ambos lados. 
Se trata todo de fotografía documental, lo que no deja de ser necesariamente matizado. Los paisajes desolados tras ataques de antaño en formatos gigantescos, el retrato de personas en claroscuro que interpelan desafiantes con la mirada (personajes como los predilectos de Pierre Gonnord y sus claroscuros zurbaranescos); por no hablar del propio sujeto escogido, pues fotografiar un corazón de perro utilizado en las experimentaciones del ejército, ¿no es acaso una imagen igual o más impactante que la historia de Wozzeck? Lo es, y el efecto aún mayor: aquí no hay metáfora que valga. En ese sentido, sí que es documental, incómoda y necesariamente documental…
A su engrosado currículo de exposiciones -al que se suma ahora esta imponente monográfica varsoviana- hemos de mencionar aquí especialmente la muestra y publicación Mapping the Blind Spots (otro acertadísimo título) de Sputnik en diálogo con el grupo Nophoto que tuvo lugar dentro del marco de PhotoEspaña en 2014. La Fundación Lázaro Galdiano acogió esta interesante propuesta del Instituto Polaco de Cultura en Madrid, que mostraba este Este vs Oeste de los que se ocupan sendos grupos. Un Este y Oeste que Polonia, muy concretamente, acusa y absorbe hasta hoy día.
En memoria de aquellos cuatro satélites soviéticos que surcaron en el espacio antaño, este grupo así se bautizó. Y es que, al igual que ellos, tratan de retratar aquellas realidades que no se ven comúnmente, de recabar información que no está al uso.
O tal vez podamos pensar el nombre de otro modo: Sputnik era un satélite como aquí ese colectivo se encarga, precisamente, de esos países dependientes de la Unión Soviética y que luego quedaron como satélites fuera de órbita. Como misiones abortadas.
Lo sentimos: esta vez no hay final feliz. Pero merece la pena, sin lugar a duda


FOT.: Inés R. Artola
Stracone terytoria.OSAD © Sputnik Photos

  
 

 

 

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