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Exposición "Lucha y sufrimiento: los ciudadanos polacos durante la Segunda Guerra Mundial" en la UCM

Historia
Exposición "Lucha y sufrimiento: los ciudadanos polacos durante la Segunda Guerra Mundial" en la UCM

Del 16 de septiembre al 4 de octubre, la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid acoge la exposición "Lucha y sufrimiento", preparada en colaboración con el Museo de la Segunda Guerra Mundial en Gdańsk. 

Con este título llega a España una exposición que trata de informarnos sobre cómo los polacos lucharon por su libertad y la de los demás, ante los dos más sangrientos totalitarismos del mundo. Polonia había resurgido de sus cenizas en 1918, pero desde el fracaso bolchevique en 1920, la URSS de Josif Stalin ambicionaba la restauración de las antiguas fronteras del Imperio Ruso. A su vez, la nueva Alemania de Adolf Hitler, quien había subido al poder democráticamente en 1933, creía en la reunión de todos los pueblos germanos y en la conquista de su "espacio vital" (Lebensraum) en el Este, rememorando su “Drang nach osten” histórico. Ambos vecinos firmaron en Moscú, el 23 de agosto de 1939, el Pacto Ribbentrop-Mólotov. El tratado era un pacto de no agresión, pero añadía un protocolo secreto en el que se detallaba la repartición de los territorios de los Estados soberanos de Estonia, Finlandia, Lituania, Polonia y Rumanía entre ambas potencias.

El 1 de septiembre se inició la guerra con un ataque aéreo de una hora y la irrupción por la frontera de cincuenta y cuatro divisiones, seis de ellas acorazadas y otras ocho motorizadas, comenzando la Blitzkrieg (guerra rápida). Desde Prusia irrumpió el grupo de ejércitos del general Fedor von Bock, y desde Silesia y su aliada Eslovaquia, el grupo de Gerd von Rundstedt. Entretanto, el anticuado acorazado “Schleswig-Holstein”, pero poseedor de una pesada artillería, cañoneó la fortaleza de Westerplatte, convirtiéndose su ataque en la primera acción de la guerra. En el bombardeo masivo de la Luftwaffe de las comunicaciones y centros de abastecimiento polacos, se destruyó la inofensiva ciudad de Wielun, matando a 1.200 de sus habitantes, para aterrorizar a la población y expulsarla a los caminos, imposibilitando los movimientos de las unidades polacas. El 17 de septiembre, de acuerdo con el Pacto Ribbentrop-Mólotov, los soviéticos entraron por la frontera oriental adueñándose de las provincias del este y de las tropas polacas situadas allí. El 6 de octubre la campaña de Polonia había finalizado, el balance fue de 70.000 polacos muertos y 134.000 heridos; y 16.000 soldados germanos muertos y 32.000 heridos. 

A nivel exterior, los polacos salvaron la representatividad de su soberanía. Cuando su jefe de Estado, el prestigioso químico Ignacy Moscicki, quedó retenido en Rumanía, traspasó sus poderes al portavoz del Senado, Wladyslaw Raczkiewicz, con libertad de acción en París, para que le sucediese en la jefatura del Estado. Sin embargo, será el general Władysław Sikorski, su primer ministro y comandante en jefe de las Fuerzas Armadas en el exilio, quien se convierta en el líder moral de la Polonia combatiente. Este antiguo mando militar será el responsable de que Polonia, en cifras, se convierta en la tercera potencia aliada. Primero en Francia, y luego en Gran Bretaña, se articulará el I Cuerpo de Ejército Polaco, escuadrones aéreos y tripulaciones de la armada, que participaron en todos los frentes de la guerra. A estas fuerzas se añadirán las fuerzas del general Wladyslaw Anders, formadas en la URSS, con 96.000 supervivientes de los gulag soviéticos. Aquellos espectros andantes, como los describió Jozef Czapski en su libro «En tierra inhumana», formaron el II Cuerpo de Ejército polaco, que se convertirá en mítico en su lucha en Montecassino. Las Fuerzas Armadas polacas en occidente llegaron hasta los 200.000 hombres.

Sin embargo, el sacrificio polaco no servirá para preservar la soberanía de su nación. Las reivindicaciones territoriales soviéticas serán aceptadas por sus aliados occidentales, a espaldas del legítimo gobierno polaco. La aceptación del cambio de fronteras, con su obligado traslado poblacional de millones de personas, fue el mayor realizado en la historia del continente. Polonia entraba en otra fase de su historia, y nosotros viendo la exposición, ayudamos a perpetuar su recuerdo. 

CUÁNDO
Del 16.09 hasta 04.10.2019

DÓNDE
Universidad Complutense de Madrid, Facultad de Geografía e Historia, Av. Profesor Aranguren s/n, Edificio B, Madrid


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