Institutio Polaco de Cultura Madrid
Volver

"Noche de Los Teatros" con Witkacy

Teatro
"Noche de Los Teatros" con Witkacy
S.I. Witkiewicz, fot. T. Langier, ca. 1938, colección particular de Stefan Okołowicz

Witkacy: el éxtasis de los insaciables.

Con el motivo del  Año del Teatro Polaco les ofrecemos la experiencia teatral en torno a la obra del polifacético Stanislaw Ignacy Witkiewicz - Witkacy. Genialidad y locura, insaciabilidad metafísica, alienación, erotismo, provocación y misterio.

Dirección: Mikołaj Bielski
Reparto: Eeva Alvarado, Raúl Chacón, Malcolm T.Sittè y Rebeca Vecino.
Música en directo/espacio sonoro: Víctor García

Lugar: Librería Con Tarima
Calle Príncipe, 17
Sesiones: 21h., 22h., 23h.

Entrada libre hasta completar aforo de 50 personas.

 

Stanisław Ignacy Witkiewicz (1885-1939) nació en el seno de una familia de grandes pensadores. Su padre,  Stanisław,  fue pintor, arquitecto y crítico literario. A la decisión paterna se debe el hecho que el joven artista no frecuentó escuelas y estudiase en casa bajo la dirección de profesores particulares. Con diecinueve años ingresó en la Academia de Bellas Artes de Cracovia donde estudió pintura. Desde su juventud era amante de la filosofía, leyendo, entre otros, a Schopenhauer, Nietzsche, Cornelius y, más tarde, Russell. Amigo personal del antropólogo Bronisław Malinowski, partió con él a recorrer Australia y Nueva Guinea en calidad de documentalista: dibujante y fotógrafo.

Al estallar la Primera Guerra Mundial Witkiewicz se alistó en el ejército ruso, entrando en la Guardia Pavlovski, a la que hace referencias en su novela. Cuando estalló la revolución de febrero de 1917, Witkiewicz, fue nombrado comisario por sus propios soldados. Tantas fueron las adversidades y los horrores vividos durante esta etapa que intentaba no hablar de ello, pese a haberle marcado de por vida; por este motivo, Witkiewicz,  se suicidó el 18 de septiembre de 1939, al enterarse de que las tropas soviéticas habían invadido Polonia. Durante estos años se fue forjando su filosofía, su visión de la historia, su actitud hacia la propia personalidad  y hacia cada personalidad individual,  así como su específico y muy personal estilo de escritura.

Los años de la guerra y de la revolución le aportaron a Witkiewicz el poder experimentar la ley de los Grandes Números. Como oficial de la guardia blanca pudo meterse en la piel de una clase condenada a desaparecer;  como soldado en el frente tuvo que aprender el «lenguaje unívoco de la muerte interhumana» y  como comisario  sobrevivió  inmerso en un frágil estado de ser aceptado por los organizadores del futuro. Todo ello le llevó  a crear un modelo de situaciones sociales donde la revolución es un acelerador de procesos históricos. 

A su regreso a Polonia, que había vuelto a ser un estado independiente, su creatividad estalla. Empieza construyendo un sistema filosófico, que desde una perspectiva ontológica,  se enfrenta a las tendencias más importantes del pensamiento teórico coetáneo (la logística, el fisicalismo, la fenomenología, el psicologismo); define las tareas y los conceptos de la estética, intentando circunscribir  en categorías formales del objeto  artístico los problemas de la expresión metafísica; se dedica a la pintura; inventa una nueva teoría teatral y escribe dramas.

En su teoría de la Forma Pura la obra es la expresión de la experiencia metafísica del creador, el sentimiento de la personalidad que lo diferencia de otros seres y lo enfrenta a solas con el mundo. Esta vivencia le pertenece a cada individuo, el creador posee el privilegio de transformarla en una norma reguladora de la obra artística (la unidad del creador es el equivalente a la estructura secreta de la realidad: su unidad dentro de la multiplicidad. De manera similar, la norma que regula la obra artística, la unidad que amasa los elementos, es también el equivalente a la necesaria norma del ser).

Una vez que el artista haya cumplido su papel transmisor, la obra comienza a funcionar como una construcción que inspira a la vez las vivencias metafísicas de los receptores. Lo más importante en el pensamiento de Witkiewicz es justamente este choque entre las perspectivas, metafísica y  constructivista.

En la segunda mitad del siglo XX, Witkiewicz, abandona la pintura y el teatro para centrarse en la narrativa que, sin embargo, no consideraba una actividad artística enmarcada en su teoría de la Forma Pura. Escribe Adiós al otoño, Insaciabilidad, Única salida donde verifica el valor del autoconocimiento y presenta su visión catastrófica de la historia.               

La manera como Witkiewicz presenta el choque de perspectivas, individual y social, es algo único dentro de la literatura, en su mundo narrativo es el esperpento expresionista quien controla las tensiones y funciona como fuerza creadora de estilo y forma interpretativa de los fenómenos.

S.I.Witkiewicz forma parte del trío de los escritores polacos más conocidos mundialmenete con W.Gombrowicz y B.Schulz.
 
Emilia Popławska

 

#

Dirección:

  • Librería Con Tarima
    Calle Príncipe, 17
    Madrid
design by